18/10/10

Ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que
no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente
lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo
con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando
porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel.
Y así siempre!

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